12. ¿Esto es lo mejor que puede hacer?
Esa mañana me levanté a mi horario habitual, aunque con unas ojeras horrorosas porque el maldito de mi jefe decidió colarse en mis sueños. Y no, no fue una aparición celestial ni romántica… ¡me besaba! ¡Él! ¡El demonio de traje costoso! Así que, como imaginarán, tenía un plan. Uno muy hermoso, floral y lleno de malas intenciones.
Empecé a llamar a todas las florerías de la zona para organizar una entrega digna de una boda real. Sabía que mi jefe estaría encerrado en una reunión hasta las once…