13. No puede ser
La tensión en el elevador aumentaba. Un solo movimiento mal calculado y acabaría cayendo en sus brazos. Lo empujaba con fuerza, desesperada por mantenerlo lejos de mí. Su sonrisa era encantadoramente peligrosa.
Intentaba mantener la calma, pero mi cuerpo gritaba lo contrario. Presionaba el botón del ascensor con una ansiedad rabiosa.
—No… no puede ser… Dios, no me hagas esto ahora —susurré, aporreando el botón como si pudiera abrirlo a golpes.
Nunca le había contado a nadie lo mucho que me ater