108. ¿Qué quieres?
El suave murmullo de los filtros del acuario que había instalado para intentar calmarme era lo único constante aquella noche. El mundo estaba en un tremendo caos que no parecía tener sentido. En ese momento, la mesa del despacho estaba cubierta de tantos papeles que parecía tapizada: reportes, noticias, hasta certificados de defunción de distintas personas —la mayoría altos cargos en los últimos treinta años—, lo que me dejaba en claro que la situación era seria. Brian había decidido explicarme