107. Terminaríamos destrozados
POV Richard Spencer
El día se sentía como ese veneno que entra en tu sistema: lento, capaz de sacarte de quicio. A pesar de que hacía calor, no me afectaba gracias al aire acondicionado. A mi lado, mi café negro y cargado era mi buen amigo. Desde el ventanal de mi pequeña oficina podía ver el caos de la calle.
Tráfico, personas tomadas de la mano, niños riendo; todos cumpliendo su función y su lugar. Era una sensación tan contraria, porque adentro de mi despacho todo era paz y tranquilidad. Estaba rodeado de papeles y documentos que firmar; era la prueba de que un Spencer siempre estaba listo para trabajar.
“La vida equivale a trabajar.”
Esa frase nos persiguió a los tres por parte de mi abuelo. En la pantalla comencé a revisar los balances de mi nueva compañía de finanzas: estaban apilados sobre el escritorio. Había tenido suerte de encontrar a un señor que se estaba retirando. Su empresa era diez veces más pequeña de lo que yo estaba acostumbrado, pero no importaba. Era diminuta,