9. Comienza el infierno
—Te recomiendo que le eches un chequeo a lo que quiere hacer Silvestre antes de decirle que sí. Y si aceptas, tendremos que quedarnos más de lo habíamos creídos. Es un buen cliente —Hilberto suspira en la sala en el hotel donde se quedan.
Gladys camina de un lado hacia el otro, con las manos en la cintura. Silvestre Villareal quiere una abogada para que lo ayude con una inversión. Gladys, por su parte, si esto le trae dinero, lo aceptará. Silvestre, la oveja negra de los Villareal, acudió a la