8. El averno se cocina poco a poco
El silencio es irrevocable en toda la extensión de la palabra. La presencia de Gladys, luego de anoche, cuando por segunda vez creyó que era un espejismo, es un golpe duro en el corazón frío y despiadado de Juan Pablo quien se levanta por la sorpresa y se lleva casi las mismas miradas que sus familiares. Pero nada se compara con la presencia de Gladys luego de todos estos años.
—Hilberto —pronuncia Silvestre, el primo de Juan Pablo—. ¿Era ella la abogada de la que me hablabas?
—Buenos días. Y s