51. Unos dudan: otros creen
—¡Juan Pablo! —la voz de Priscila por el pasillo lo saca del trance. Su hermana salta de felicidad al verlo y lo abraza con fuerza—. ¡Estás bien!
—Priscila, ¿Qué haces aquí?
—¡Supe que estabas aquí porque quiero estar presente en la inspección que le hacen a la empresa! ¡Y quiero verte! ¿Cómo estás? —Priscila le sonríe con alivio, acariciando su hombro.
—No me preguntes como estoy porque no sé si tenga respuestas. Ven —Juan Pablo la agarra de la muñeca y la lleva hacia su oficina—. Menos m