49. Contienda
—Insúltame todo lo que gustes —son las primeras palabras de Gladys, como si las dijera con gusto, como si las saboreara, como si, de ésta manera, pudiese saborear aunque sea un poco la caída de Esmeralda, de su enojo—. Gasta tu saliva todo lo que quieras. No estoy aquí para verte.
—No estás aquí para verme sino para ver a mi marido —Esmeralda baja los escalones. No se acerca ella. Su cuerpo es la respuesta de lo que siente. Ira, tensión, repudio. Mirando a Gladys ahora, luego de dejar aquella p