24. Pequeño ángel
CAPÍTULO 24
Gladys pierde un poco la noción del tiempo al oír a Amaranta tras el teléfono.
—¿Qué estás diciendo, tía? —Gladys se lleva la mano al corazón, apoyada en la pared—. Ellos me dijeron que le harían daño…que me tenía que quitar la vida para que no le hicieran daño. Ellos me dijeron, tía.
—N-no, sobrina. Ellos…ellos ni siquiera vieron a la niña cuando entraron por esa puerta porque sospeché…y a Gardenia la mandé lejos. Me vieron a mí. Lo último que me dijeron es que no hay ningún