108. En la recta final
—Puedo sacarte de aquí, arrastrándote, peor de lo que hubieses imaginado. Y todavía me pregunto qué haces aquí, en mi casa, si no es para que te destruya. Así que debo decirte que eres una estúpida —Esmeralda se vuelve a sentar, y se cruza de brazos y de piernas—. Aparte que de esposa pasaste a ser amante.
—En tal caso la amante siempre fuiste tú, pero eso es irrelevante ahora. Sólo quiero hablar contigo. ¿Qué hay de malo hablar contigo? —Gladys se encoge de hombros, caminando por el salón—. Te