Capítulo 9: Verdades a puñales.
Camila estaba en su apartamento, arreglándose el cabello frente al espejo del vestidor, cuando la puerta principal se abrió de golpe. Alexander no tocó. No anunció su llegada. Entró como un huracán, con los ojos ardiendo y la mandíbula tensa.
— ¡Alexander! — exclamó ella, sorprendida —. ¿Qué haces aquí? Iba a llamarte…
— No digas una palabra — interrumpió él, cerrando la puerta con violencia —. No intentes mentirme otra vez.
Camila palideció. Su corazón empezó a latir con fuerza. Lo primero que