Capítulo 8: Todo lo que arde.
— ¿Qué demonios fue eso, Camila? — rugió Alexander, con la mandíbula tensa y los ojos inyectados en furia mientras cerraba de golpe la puerta de su despacho.
Camila dio un paso atrás, sorprendida. Acababan de llegar al departamento de ella y lucía el anillo que ella misma había encargado. En su perfil de Instagram, el anuncio brillaba: “Alexander Devereux y Camila Valdivia, comprometidos”.
— ¿Estás enojado por el anuncio? — preguntó, su voz temblando con una mezcla de miedo y desconcierto —.