Capítulo 73: Buscar Respuestas.
Las horas habían pasado con una lentitud insoportable. El reloj marcaba casi las tres de la madrugada y Alexander seguía junto a la cama de Elena, con los ojos fijos en su rostro inmóvil. No había dormido ni un segundo. Su mano seguía entrelazada con la de ella, como si soltarla significara perderla para siempre. El silencio del hospital se volvía cada vez más denso, más pesado, hasta que el sonido de la puerta interrumpió el aire cargado.
Un hombre vestido con traje oscuro se asomó. Era el asi