Capítulo 37: Podía no amarlo.
Alexander irrumpió en la sala como un huracán contenido. Vestía un traje impecable, y su rostro estaba tan sereno que era aterrador. Elena supo de inmediato que algo no estaba bien.
— Necesito hablar contigo. A solas — ordenó, ignorando la mirada incómoda de su amigo.
El empresario tenía la intención de contarle todo; sin embargo, cuando recibió un mensaje de su amigo, los planes cambiaron. No quería que terminara ese contrato. No deseaba que terminara ese proyecto. Necesitaba trabajar en otro