Paz y Randall terminaron de comer bajo un cielo estrellado.
La noche estaba en calma, pero algo en el aire se sentía tenso, como si la paz que los rodeaba fuera una ilusión.
Randall se puso de pie, sus movimientos rígidos, casi nerviosos, y tomó la mano de Paz con suavidad.
—Ven, quiero mostrarte algo —dijo con una sonrisa que parecía esconder un torbellino de pensamientos.
Paz, intrigada, lo siguió hasta el jardín.
Las flores despedían su fragancia nocturna, y las estrellas brillaban con intens