Arly lloró toda la noche, sintiendo el peso de la traición sobre ella, como si cada lágrima fuera un grito ahogado en su pecho. El dolor era insoportable, pero su mente, aunque turbada, seguía funcionando con una claridad fría y calculadora.
A la madrugada, después de horas de estar en la oscuridad de su habitación, hizo lo que sabía que debía hacer.
Su maleta estaba lista. La ropa que había elegido para escapar de su vida anterior estaba cuidadosamente doblada, pero más importante aún, guardó s