Maximiliano la recorrió con la mirada cuando la camisa cayó al suelo, dejándola totalmente desnuda. Sus tetas no eran muy grandes, pero eran del tamaño perfecto para él; sus pezones rosados estaban erectos, haciendo que su verga se tensara más.
Sienna se detuvo frente a él, desnuda y con el coño húmedo, con una mirada cargada de confianza, sabiendo que él no la rechazaría.
Maximiliano dio un trago directo a la botella de whisky y, sin dejar de mirarla, se la puso a Sienna en los labios. Ella tr