El día pasó muy rápido para Sienna y Megan; fueron de tienda en tienda realizando compras. Aunque al principio Sienna se resistía a gastar, ya que había llegado al palacio sin dinero propio, pues antes sus gastos los cubría Santiago en la manada Malva.
—Todo esto es demasiado caro, ¿no crees? —preguntó Sienna, mirando las bolsas de compras mientras salían de la última tienda comercial. Ya había perdido la cuenta de cuántas habían visitado.
—Por favor, eres la Reina Luna —dijo Megan despreocupad