Maximiliano estaba cada día más frustrado. Saber que Sienna estaba cerca y a la vez inalcanzable para él lo estaba haciendo perder la cabeza. Ya ni siquiera Anel lograba satisfacerlo; en el pasado, por lo menos servía para tranquilizarlo, pero ahora ni eso servía.
—Rey. He cancelado toda su agenda de los próximos días —dijo Lucas, mirando la pantalla de su tablet.
—Bien —dijo Maximiliano, cortante, aflojando el nudo de su corbata—. ¿Qué ha hecho ella?
Lucas arqueó las cejas. Desde que se había