La primavera llegó a la colina con una explosión de color.
El cerezo en su jardín floreció, cubriendo el césped de pétalos rosados.
Lucia, ahora más segura en sus pasitos tambaleantes, se maravillaba al intentar atraparlos con sus manitas.
Sentados en la manta bajo el árbol, Caleb y Emily observaban a su hija.
La operación de Interpol había sido el último estertor del mundo antiguo.
Los medios habían cubierto la historia con cautela, pintando a Caleb como un empresario redimido que colabora