La mansión donde había comenzado todo, veinticinco años atrás, seguía en pie.
Había cambiado de manos varias veces, pero ahora estaba vacía, a la venta de nuevo.
Caleb, al enterarse por un antiguo contacto inmobiliario, sintió una curiosidad que no pudo ignorar.
—¿Quieres ir a verla? —preguntó Emily, cuando él mencionó el tema con cautela.
—No lo sé —admitió Caleb—. Es parte de nuestro pasado. No sé si quiero revivirlo o enterrarlo definitivamente.
—Quizás es hora de hacer las paces con ese l