Tiziano
—Alfa, ¿de verdad no hay otro camino?
—¡Cállate y avanza! —grité a uno de mis hombres.
A esas alturas, honestamente, prefería enfrentarme a lo que fuera que a esta oscuridad insoportable. Segun mis informantes, guerreros de la ciudad bordeaban los demás caminos. Estábamos en plena carrera por llegar primero al norte y conquistarlo.
Había muy pocos territorios no reclamados o lo suficientemente vulnerables como para hacerlo, y eso era lo único que había dicho mi lobo antes de callarse, d