Gael
—Con cuidado… ella necesita todo el cuidado del mundo —susurró Iker.
Nora parecía etérea en esta extraña noche. Como una aparición, un sueño. Sus ojos plateados brillaban como si ocultaran secretos.
Veníamos de mundos tan diferentes. Ella de una gran manada que tenía vampiros, hechiceras, híbridos. Había aprendido y entrenado en un castillo; era amiga de reyes, reinas y grandes alfas. En cambio, los herejes no creíamos en nadie y no nos relacionábamos con nadie.
Y, sin embargo, teniéndola