Nora
—Más vale que te comportes, pajarito —gruñó Tiziano. Habían hablado de un supuesto ritual y se habían encendido todas mis alarmas.
—¡Indira, Indira! —le dije a mi loba, pero no aparecía.
—¿Qué… es…?
—No lo sé, pero más vale que lo completes, si no… será tu fin —indicó él mientras me arrastraba fuera de la jaula y atravesábamos varios pasillos.
Parecía nervioso y molesto al mismo tiempo. Estaba accediendo a lo que dijeran estos lobos, y eso no me gustaba. Lo que sabía de los herejes era que