Tiziano
—Quédate afuera, Tiziano— me había dicho mi padre mientras él iba con un par de guerreros a reunirse.
No tenía intenciones de reunirme con humanos. Eran los más débiles. Había demasiadas cosas en juego y yo quería jugar a ganador.
—¿Alfa? ¿Está solo? —preguntó uno de los guerreros de la entrada secreta de la montaña.
Si es que se le pudiera llamar guerrero a estos hombres medio armados.
—Lo estoy, tal como pidieron. No necesito de nadie más para lo que viene.
Él asintió y avanzé por el