Nora
—Vienen más atrás— susurró mi loba.
Tenía que calcular cómo defendernos y a la vez pensar en la manera de sacarlos a todos de aquí.
—Lo haremos, somos guerreras— espetó Indira una vez más.
—Danilo, tú perdiste ese honor hace tiempo —exclamé. Él soltó una risotada.
—Creías iba a apoyar al débil de Gael, dejándose controlar por una seguidora de la falsa diosa ¿Abriéndose a otras manadas que nos odian? ¡Jamás! —gruñó.
—Tú no eres nadie para cuestionar las órdenes del alfa.
Tenía que hacer t