En la cabaña del Norte, la noche se había convertido en un torbellino de pasión que aún no se apagaba. Lucía y Jacob, envueltos en las sábanas revueltas de su lecho improvisado, se entregaban el uno al otro con una urgencia que parecía no tener fin. La luna, testigo silenciosa desde la ventana, iluminaba sus cuerpos entrelazados: el sudor brillando en la piel de Jacob, los gemidos ahogados de Lucía llenando el aire cargado de deseo.
Jacob la tenía debajo de él, sus caderas moviéndose con un rit