ELEANORA
—Oh, te ves maravillosa, Eleanora —chilló Rebeca, mi mejor amiga, llena de emoción en cuanto entró al vestidor.
Mi rostro se iluminó al verla. Sin dudarlo, dejó la caja de regalos que traía sobre la mesa y me abrazó con fuerza. Luego, nos besamos las mejillas.
—Amiga, pensé que no vendrías a mi fiesta de compromiso. Te habría mandado al carajo —grité emocionada.
—No me perdería tu compromiso con el amor de tu vida por nada. Tú y yo sabemos cuánto tiempo llevas enamorada del Alfa Jordán.