—Siéntate, por favor. Así hablamos mejor —le indicó Mario, tomando asiento también.
Helena se puso un poco nerviosa por el trato repentino que le dio Mario, acabando de conocerla.
—Gracias.
—En primer lugar, ya sé que la relación que tienes con Nicolás es falsa. No hace falta que mientas al respecto —habló, con relajo.
Ella se extrañó. ¿Qué tenía que ver Nicolás en su conversación y en la publicidad que se le haría a la colección?
—N-no lo estoy entendiendo. Lo lamento.
Mario suspiró.
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