Nicole se alejó de la multitud junto a Haru después de haber dado un par de entrevistas. Dejó atrás el bullicio de la gente. Necesitaba un respiro.
Se fueron juntos por un pasillo lateral del salón. Haru caminaba a su lado, con las manos en los bolsillos y una sonrisa tranquila.
Nicole se detuvo en uno de los balcones y disfrutó de la brisa nocturna.
—Estuviste muy sexy en esa presentación, ¿ya te lo he dicho? —le dijo, con diversión.
Haru le agarró la cintura con suavidad y la atrajo hacia él, con esa sonrisa pícara que siempre lograba desarmarla. Nicole soltó una risita, sorprendida pero sin oponer resistencia.
—¿Y ahora qué haces? —preguntó, con una ceja levantada y el corazón acelerado.
—Pues, disfrutando de tener a la mujer más sexy del momento.
—¿Ah, sí? ¿Qué tanto? —le siguió el juego.
—Del uno al diez… yo diría que un mil —susurró, cerca de sus labios.
—Oh, vamos, no me digas eso.
—¿Por qué? Sólo estoy diciendo la verdad… —murmuró, dándole suaves picos.
—Últi