—¡Felicidades, amiga! —soltó Emma.
—No es para tanto… —se avergonzó.
Todos estaban sentados en la misma mesa a la hora del banquete. Nicole, aún con el vestido de novia, tenía la cabeza apoyada en el hombro de Haru.
A su lado, Isabela y Noah compartieron una copa de vino, entre miradas cómplices y manos entrelazadas bajo la mesa.
—Y la próxima semana me caso yo —habló el mellizo—. Más les vale tener energías para mi boda con Isabela.
Noah besó la mano de Isabela y ella se sonrojó.
—¡Oye, Gabriel! —exclamó Maikol, con el ceño fruncido—. Pásame las galletas, por favor.
Gabriel acató su orden con nerviosismo. Sabía que nunca le cayó bien a Maikol.
—Oh, vamos —habló Karen, cruzada de brazos—. ¿No ves que el pobre hombre logró redimirse? Sé más amable con él, Maikol.
—Lo pensaré —dijo, mordiendo la galleta.
—Emma, ¿también te gustaría casarte pronto? —susurró Thiago en su oreja, mirándola con ternura.
Emma se alejó por instinto con las mejillas rojas y el corazón acelerado.
—¿Q