Karen decidió intervenir al ver que Helena se quedó en el limbo, ni siquiera se dio la vuelta para ver a Nicolás, así que ella la salvaría.
—¡Estamos hablando de otro Nicolás! No se trata de usted jefe. Es uno que conozco… —explicó, con la voz un poco temblorosa—. Así que no piense mal de nosotras. Jamás hablaríamos mal de usted.
Nicolás, aunque dudó un poco, creyó las palabras de Karen porque ella era una de sus mejores trabajadoras. Jamás le diría una mentira.
Además, había algo en su mir