Cinco años después…
Nicole corría de prisa, con el corazón acelerado y las piernas temblando. Su madre le había dado una noticia que la tenía mal.
—¡Hermana! ¡No corras así! —la regañó Noah, viéndola desde abajo—. Te puedes caer tonta. ¿Se te olvida las veces que me he caído yo?
Noah la interceptó justo cuando bajaba las escaleras. Le agarró el brazo con fuerza, lo suficiente para hacerla detenerse. Nicole tenía la respiración entrecortada y el ceño fruncido, como si algo le pesara en el pe