Helena estaba sentada junto a Nicolás, rodeada por los demás invitados que conversaban animadamente alrededor de la mesa.
—¿Dónde se habrá metido esa niña? —murmuró, buscando a Nicole con la mirada—. Ya es hora de cantar cumpleaños.
—Hace rato la vi con Haru y Emma —comentó Karen, con calma.
—Emma está por allá junto a Noah —señaló Helena, cruzada de brazos—. Y no veo a Nicole con ellos. ¿Estará dentro de la casa?
—Helena, ¿no habrán ido a ese lugar secreto que ella considera mágico? —cuestionó Nicolás, frunciendo el ceño—. Ya sabes, donde suele jugar con la hija de Paul.
—Le gusta llevar mucho a Emma a ese sitio —argumentó Paul, bebiendo jugo.
—¡Oh, lo más probable es que estén ahí! —anunció Sarai, juntando sus manos—. Y eso que acabo de llegar con los regalos. Ya me preguntaba por qué no me vino a recibir.
—Noah también parece muy concentrado junto a Emma. No te vio llegar —rio Helena.
En ese momento, Noah aguzó el oído al reconocer la voz de su abuela. Sin pensarlo dos veces,