Helena llegó al baño sin haber terminado de comer, estaba más preocupada por cómo Karen había salido corriendo. La vio lavándose la cara, de forma calmada.
Se apoyó en la pared, esperando que terminara para enfrentarla. Karen se sobresaltó al notar la presencia de su amiga, creyó que no la siguió.
—¿Tienes algo que contarme, Karen? —Alzó una ceja, cruzada de brazos—. Porque no es normal que el pollo frito te dé asco. Me recuerdas mucho a mí cuando…
Helena no terminó, pues Karen la interrumpi