Helena iba sentada en el asiento copiloto del auto, con el cabello recogido en un moño impecable.
Nicolás conducía con calma, atento al tráfico, pero de reojo la observaba porque ella no dejaba de mirar el celular, sonriéndole como si fuera una persona.
—¿Quién te ha sacado esa sonrisa? —preguntó Nicolás, sin apartar la vista del camino.
—No es ningún hombre, cariño —rio, al notar su interés—. Es Karen. Resulta que está embarazada de Paul.
Nicolás se ahogó con su propia saliva y empezó a t