Capítulo 232: El Susurro de las Sombras de Cristal
El estallido del espejo dejó una estela de polvo de plata que flotaba en el aire, negándose a caer al suelo de la Gran Sala. Astraea, atrapada entre el abrazo del guerrero de marfil y la visión de un Valerius cuyo corazón brillaba con una luz mineral, sentía que su realidad se deshilachaba como la seda de su vestido. Las hormigas de cristal negro, con los rostros diminutos de los consejeros traidores, recorrían su nuca con una precisión quirúrg