Capítulo 212: El Espejo de la Suprema
El crujido de la madera vieja de la escalera caracol de la torre no era solo un sonido; era el aviso de que el tiempo de las ilusiones se estaba agotando. Mientras la sombra de tres cabezas recibía la estocada de la lanza de hueso por parte de un Valerius desesperado, Astraea sintió que la cadena de plata que los unía emitía una vibración agonizante. El feto de cristal, convertido en la llave roja que Selene le ofrecía con sus labios cosidos, palpitaba con