Capítulo 203: El Espejo de la Frontera
La presión sobre la garganta de Astraea no era solo física; era una invasión de frío que bajaba desde la mano de hilos de plata de Valerius hasta la raíz de su propia alma. Al ser succionada hacia la pupila oscura del ojo colosal que se abría en el fondo del abismo, el aroma a sangre fresca y ozono se volvió una neblina espesa que le impedía ver más allá del resplandor carmesí de los ojos de su consorte. La sensación de caída cesó, reemplazada por una flot