Capítulo 182: El Huésped del Pulso
El silencio que siguió a la desaparición de Valerius fue más atronador que el rugido de cualquier tormenta. Astraea permaneció de rodillas en el centro del aula, con las manos apretadas contra su pecho, justo donde las mariposas de plata habían desaparecido bajo su piel. No era solo un recuerdo; era una presencia física. Podía sentir el calor de Valerius recorriendo sus arterias, un pulso que no era el suyo pero que ahora dictaba el ritmo de su propia superviv