Capítulo 180: La Síncopa del Cronómetro
La oscuridad en el aula no era un vacío, sino una presencia física que pesaba sobre los hombros de Astraea como un manto de plomo. La mano de escamas de plata que emergía de su propia sombra le apretaba la garganta con una frialdad matemática, impidiéndole gritar mientras observaba cómo la luz plateada que emanaba de la boca de su hijo revelaba el destino de su nombre en las paredes. Cada letra de "Astraea" era tachada con una violencia silenciosa, reempl