Capítulo 177: La Campana del Acreedor
El repique de la campana de plata no solo detuvo el tiempo; fracturó la realidad de la catedral de huesos. El sonido era una nota pura que atravesaba el estrépito de la caída del reloj de arena, dejando a la profesora con la pluma roja congelada a milímetros de la frente de Astraea. El aire, antes saturado de jazmín negro y ozono, se volvió pesado con un aroma a incienso de sándalo y metal antiguo. Astraea, suspendida entre su cuerpo de mármol y la nada, si