Capítulo 165: El Sacrificio del Rey
El eco de las botas marchando sobre el mármol del palacio vibraba en los huesos de Astraea. El aire en la cámara real se había vuelto denso, cargado con el olor a ozono y a la sangre fresca que fluía desde el pasillo. Al levantar la vista hacia la puerta, Astraea sintió que el mundo se detenía. La figura que avanzaba no era un espectro, sino su propio hijo, el príncipe heredero del futuro, cuya armadura de plata estaba salpicada de un carmesí que no le perten