Capítulo 166: El Dilema de la Sangre
El sonido del cerrojo de magia negra sellando la cámara real retumbó como una sentencia de muerte. Astraea sentía el frío metal de la serpiente de espinas enroscándose en su tobillo, una presión que no solo buscaba inmovilizarla, sino drenar el poco calor que le quedaba tras haber entregado su esencia solar. Frente a ella, el joven con el rostro de su hijo sostenía la espada de cristal oscuro, cuya hoja parecía absorber la escasa luz de las velas. El aroma a