Capítulo 164: El Exorcismo de las Espinas
El jardín de rosas blancas se convirtió en una trampa de carne y savia negra. Astraea observó con un terror paralizante cómo las raíces no solo envolvían a Valerius, sino que se hundían bajo su piel, buscando el calor de su sangre Alpha para alimentar la gestación de una sombra. El pecho de su esposo se agitaba, deformándose bajo el peso de un latido que no era el suyo. El erotismo del dolor se volvía insoportable; cada espina que perforaba a Valerius a