Capítulo 153: El Despertar de la Matriarca
El rostro que emergió bajo la capucha no tenía las arrugas del tiempo ni el cansancio de los diarios que Astraea había custodiado con tanto fervor. Era Selene, pero una versión radiante, congelada en una juventud eterna y letal. Sus ojos, del mismo violeta profundo que los de su hija, no reflejaban amor maternal, sino una ambición que hacía que el poder del Rey Vampiro pareciera un juego de niños. La daga de luz blanca que sostenía contra la garganta d