Capítulo 144: El Umbral de la Oscuridad
El vacío que se abrió bajo los pies de Astraea no era una simple fosa; era una garganta hambrienta que exhalaba el aire gélido del Reino de la Noche. El viento siseaba contra las paredes de amatista, arrastrando consigo un eco de lamentos antiguos que erizaban el vello de la Reina. Astraea sintió la presión del aire succionando su propio aliento, mientras sus ojos, inyectados en el carmesí de su instinto despertado, veían cómo la mano pálida y adolescente