Capítulo 137: El Guardián de la Sangre
La luz blanca de la trampa de Selene inundó el Manantial con una ferocidad que borraba las formas y los colores. Astraea sentía que sus pupilas se quemaban bajo el fulgor, pero el dolor físico era nada comparado con el estruendo de la voz de Vaelen. El hombre que ella creía su padre, el que había buscado en los límites del reino, se alzaba ahora como una figura de pesadilla. La armadura que vestía no era de este mundo; era un metal orgánico que parecía res