El sol apenas estaba saliendo cuando salí de las celdas.
No salí como prisionera. Salí con un nuevo uniforme.
—A partir de hoy —había anunciado Rafael a los guardias con voz ronca—, la prisionera queda bajo mi custodia personal. Servirá en la mansión principal para pagar su deuda con el pack.
Nadie se atrevió a cuestionarlo. Era el Alfa Supremo.
Ahora, estaba en el comedor privado del Alfa. Una habitación lujosa con ventanales que daban al jardín de rosas.
Rafael cerró la puerta doble con un go