—Puedes hacerlo. Y aun así estar segura. No necesitas comprometerte con nada. Solo… ven conmigo, hasta la manada. Y si tener un lugar en la manada más poderosa que existió no es suficiente para convencerte, puedo ayudarte a vengarte —dijo, con voz baja pero firme—. De quien sea que te haya hecho esto. Puedo hacer que paguen. Uno por uno.
Lyra soltó un jadeo, como si una flecha invisible la hubiera atravesado. El corazón se aceleró, como si él hubiera abierto la puerta de un cuarto que intentab